Fuente AFP: https://www.eleconomista.com.mx/sectorfinanciero/Goldman-Sachs-apuesta-por-el-bitcoin-20180506-0037.html

A contramano de las principales instituciones financieras de Estados Unidos, Goldman Sachs se lanzará a la correduría de productos relacionados con el bitcoin, otorgando así legitimidad a esta turbia criptomoneda que genera división en el mundo de las finanzas.

La firma estadounidense, símbolo de Wall Street, realizará en las próximas semanas las primeras transacciones internas relacionadas con la moneda virtual, según fuentes cercanas al caso.



Hace dos semanas contrató a Justin Schmidt, de 38 años, exoperador del fondo de cobertura de Nueva York Seven Eight Capital, que el año pasado comenzó a negociar monedas virtuales.

Schmidt se catapultó como líder en los mercados de activos digitales y es “la primera y única persona” contratada por Goldman Sachs para centrarse exclusivamente en las criptomonedas, añadieron las fuentes bajo condición de anonimato.

Basado en la división de correduría, tradicionalmente una fortaleza de Goldman Sachs, Schmidt trabajará con un equipo para asegurar que la institución esté lista en el mediano plazo para el intercambio de bitcoins físicos en caso de que esto sea aprobado por los reguladores.

Mientras tanto, el banco utilizará su dinero para colocar órdenes de compra y venta, a nombre de sus clientes, en instrumentos financieros que permitan especular sobre la evolución del bitcoin (futuros). También les ofrecerá su propia versión de futuros, llamada non deliverable forward, que permitirá transacciones bilaterales o de común acuerdo entre clientes, dicen las fuentes.




“En respuesta al interés de los clientes por diferentes productos digitales, estamos explorando la mejor manera de atenderlos en esta área”, dijo Tiffany Galvin, una portavoz, sin adelantar detalles.

“Ésta es la señal de que el bitcoin es un activo importante que no puede ignorarse”, concluye Timothy Enneking, del fondo Crypto Asset Management.

INCERTIDUMBRES
A pesar del interés de los fondos de inversión en el bitcoin, por el momento los grandes bancos estadounidenses se han mantenido prudentes.

Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase, incluso calificó al bitcoin de fraude, antes de cambiar de opinión, pero Goldman Sachs siempre se ha abstenido de emitir juicios.

La institución ya actúa como intermediaria entre los inversionistas en el mercado de futuros de bitcoins ofrecidos desde diciembre por las plataformas bursátiles Chicago Board Options Exchange y Chicago Mercantile Exchange.



En ese rol, se compromete a pagar en dólares a los inversionistas el dinero que se les debe y, por lo tanto, se expone a riesgos importantes si sus clientes no pueden pagar.

El bitcoin, que depende de un sistema de pago peer-to-peer basado en la tecnología blockchain, se lanzó en el 2009 y se comercializa principalmente en Internet sin estar regulado.

Esta falta de control lo convirtió en un activo popular para delincuentes y personas que desean blanquear dinero sucio.

“Cuantas más criptomonedas comercialice Wall Street, más gente podrá comprarlas, lo que es bueno”, dijo Lou Kerner, socio del fondo CryptoOracle, que invierte en monedas virtuales.

Goldman Sachs espera hacer eventualmente pedidos de compra y venta de bitcoin físicos como lo hace con otros activos financieros y con este objetivo está en conversaciones con los reguladores, dijo una fuente cercana al tema.

La institución lanzó una investigación y una auditoría profundas de los riesgos que rodean a la moneda y las posibles consecuencias para su reputación, aseguró esta fuente.

Aún quedan muchas incertidumbres; la principal es la alta volatilidad del precio de bitcoin. El viernes se cotizó en poco más de 9,600 dólares por unidad, la mitad de su valor alcanzado a mediados de enero.



Los reguladores estadounidenses aún no han establecido una posición clara sobre las criptomonedas, mientras que los piratas informáticos han logrado infiltrarse en plataformas de intercambio, como Coindesk, y robar bitcoins.

La apuesta de Goldman Sachs llega en un momento en que la correduría de activos convencionales atraviesa un periodo difícil, lo que obliga a la empresa a buscar alternativas de crecimiento.